lunes, 9 de febrero de 2026

WWE entra 'en modo pánico' con el evento WrestleMania 42 pese a no anunciar su cartel

 


WWE

La situación de WrestleMania 42 dentro de WWE va mucho más allá del precio de las entradas o los elevados costes de viajar a Las Vegas. Según ha indicado Wrestling Observer, el evento se ha convertido en un foco de tensión interna, con crecientes dudas sobre la dirección creativa y con Triple H en el centro de las críticas.

Lo más llamativo es que esta inquietud se está produciendo antes incluso de que el público conozca el cartel completo del mayor evento del año, lo que ha generado desconcierto dentro y fuera de la empresa.

Antes del Royal Rumble, WWE tenía diseñado un cartel completo para WrestleMania 42. Sin embargo, tras comprobar que las ventas iniciales de entradas no cumplían las expectativas internas, comenzaron las dudas y los cambios de rumbo.

Esta situación ha provocado críticas internas hacia la figura de Triple H, con comparaciones directas a la etapa de Vince McMahon, caracterizada por modificaciones de última hora y decisiones poco estables. En estos momentos, prácticamente todo el evento se considera abierto a cambios.

El problema, según se comenta internamente, es que WWE está reaccionando a unos números de venta sin haber presentado aún un producto concreto al aficionado, lo que complica justificar la falta de respuesta del público.

A día de hoy, solo un combate se considera totalmente cerrado para WrestleMania 42: el enfrentamiento entre CM Punk y Roman Reigns. El resto de posibles luchas de alto nivel siguen en discusión, incluso algunas que se daban por seguras en las últimas semanas.

La sensación general es que la empresa está cambiando planes que el público todavía no conoce, lo que ha generado dudas sobre la estrategia a seguir de aquí a abril.

Más allá de lo creativo, el contexto económico juega un papel clave. WrestleMania 42 implica vender entre 50.000 y 60.000 entradas durante dos noches, con precios elevados y en una ciudad donde el alojamiento y los gastos son especialmente altos.

A eso se suma que muchos aficionados internacionales estarían reservando su presupuesto para otros grandes eventos deportivos, lo que ha enfriado la demanda inicial. Aun así, la presión interna no ha disminuido y ya está afectando directamente a la planificación del evento.

Para una compañía acostumbrada a que WrestleMania sea intocable, esta combinación de dudas, cambios y presión interna ha generado un escenario poco habitual. Y la gran incógnita es si WWE mantendrá la confianza total en la visión a largo plazo de Triple H o si continuará replanteándose su hoja de ruta.

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